¿Qué son las zonas secas?

"Zonas áridas" es el nombre común de las zonas (hiper) áridas, semiáridas y subhúmedas, que se caracterizan por precipitaciones bajas e irregulares y alta evapo-transpiración, y están sujetas a ciclos de sequía. Las zonas áridas cubren alrededor del 41% del total de la superficie terrestre mundial. Existen zonas áridas en unos 100 países, y contienen casi un tercio de la población de la tierra (ó 2 mil millones de personas). El 54% de la tierra productiva del mundo está constituido por tierras áridas y el 61% de la tierra productiva de África corresponde a zonas áridas. Aunque América Latina y Asia también se ven afectados por la desertificación, África se encuentra bajo la mayor amenaza de degradación de las tierras.
 
Hoy en día, el 70% de las víctimas de desnutrición grave y permanente - unos 600 millones de personas - viven en zonas áridas. Ejemplos de zonas áridas son los desiertos, praderas y sabanas, y bosques. Los recursos naturales, el cultivo y la ganadería siguen siendo centralmente importantes para las economías y medios de subsistencia de la mayoría de las personas que viven en las zonas áridas. En la mayoría de los países con zonas áridas estas actividades representan el 30-50% del Producto Interno Bruto y son una fuente importante de ingresos y de subsistencia para el 70 al 80% de la población.


¿Qué es la desertificación?

La degradación de las zonas áridas se considera a menudo como "desertificación". Según la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD, www.unccd.int), la desertificación se define como "la degradación de la tierra como resultado de diversos factores, entre ellos las variaciones climáticas y las actividades humanas".
A través de cambios en la composición física y química del suelo, la pérdida de vegetación natural y la erosión por el viento y el agua, la tierra pierde fertilidad y aparecen zonas desérticas. Estas zonas desérticas son muy diferentes de los desiertos naturales, que son ecosistemas con características únicas. La desertificación se caracteriza por la pérdida de la diversidad biológica (suelo, plantas y animales) y cultural (estilos de vida, lenguas, conocimientos).
 
Escala de la desertificación
La desertificación es un problema en todos los continentes. Toda la tierra es vulnerable a la degradación. Si se produce degradación de las tierras en zonas áridas, se llama desertificación. Alrededor del 41% del total de la superficie terrestre del mundo corresponde a zonas áridas. Las actividades humanas son mínimas en los desiertos reales o naturales y, por lo tanto, los desiertos no son considerados como zonas de riesgo. La zona de mayor riesgo en el mundo es el Sahel, donde el 50% de la población se ve directamente afectado por la degradación de la tierra.
El impacto de la degradación de las tierras es más grave donde las personas son especialmente dependientes de los recursos naturales y están marginados en la economía mundial. Actualmente se estima que aproximadamente el 70% de las zonas áridas del mundo se ven afectadas por la degradación, y esto tiene enormes consecuencias para la seguridad alimentaria mundial y la biodiversidad.
 
Causas y efectos
Las causas más conocidas de la desertificación son el sobrepastoreo, las presiones de la población, la tala de árboles y los incendios forestales. Sin embargo, la presión sobre los países para que se integren al mercado mundial ha dado lugar a programas de desarrollo en los que se estimula el monocultivo de especies comerciales. Estos monocultivos son muy vulnerables a las enfermedades y plagas y requieren una gran cantidad de fertilizantes y plaguicidas. La mejor tierra es utilizada para estos cultivos comerciales, dejando las tierras marginales para la agricultura de subsistencia y el pastoreo. La reducción de la calidad y de la disponibilidad de tierras aumenta la presión sobre el resto de los recursos. Como la tierra y el agua continúan siendo escasas, los conflictos dentro y entre las comunidades siguen en aumento.
 
Para la gente, la degradación de la tierra significa una productividad muy baja o incluso el fracaso de las cosechas. La biomasa de pastizales disminuye, y con ello hay menor cantidad de alimentos para el ganado y menos ingresos y alimentos para las personas. La degradación de la tierra también socava las estructuras sociales. La división del trabajo entre hombres y mujeres cambia y, en general, la carga de trabajo para las mujeres aumenta. Las distancias para recoger el combustible y el agua se hacen más largas, a expensas de otras actividades, por ejemplo, la cocción de los alimentos. La pérdida de vegetación da lugar a la erosión hídrica y eólica y a la contaminación del aire. La calidad del agua disminuye a causa de la contaminación y la sedimentación. Todos estos son factores que directa o indirectamente amenazan la salud.
 
Los efectos de la degradación de las tierras son enormes no sólo localmente sino también a nivel mundial. La capacidad productiva está disminuyendo a un ritmo de 10 mil millones de hectáreas al año, y al mismo tiempo, la población mundial está creciendo a una tasa de 1,67% al año. Esto pone en grave peligro la seguridad alimentaria mundial.
 
La pérdida de la diversidad biológica en las zonas áridas es extremadamente grave. La mayoría de los alimentos básicos como el trigo, cebada, mijo, leguminosas y algodón provienen de las zonas áridas, así como muchos animales utilizados por la gente, tales como caballos, vacas, ovejas, cabras, camellos y llamas. Como no hay tantas especies y genes adaptados a los climas secos, cualquier pérdida de material genético en las zonas áridas tiene un impacto enorme. Las zonas áridas se sostienen en un precario equilibrio ecológico, que es en parte causado por los períodos de escasez de agua. La alteración de este equilibrio puede afectar gravemente a las personas que dependen de estos ecosistemas frágiles.
 
(De: Paquete de Información de Both ENDS No.1 Desertificación)


¿Cómo puedo ser parte de este proyecto?

Los socios de Drynet agradecen la cooperación con cualquier institución u organización que está trabajando en temas similares a los de la red. Por favor, utilice el formulario de contacto para ponerse en comunicación con el socio más cercano a usted, o hacer a una consulta concreta a la red. También puede utilizar este formulario para compartir información con nosotros.


¿Qué es la incorporación de la desertificación?

Por incorporación de la desertificación se entiende la integración de la dimensión ambiental, especialmente en relación con las zonas áridas y la degradación, en las prioridades, los procesos y los marcos nacionales de desarrollo. Ejemplos de ello son las Directrices de Desarrollo del Milenio, de los planes nacionales de desarrollo de 5 años, los documentos de estrategia nacionales de la UE y el Banco Mundial, los DELP y los marcos relacionados con el comercio.
 
El Mecanismo Mundial y Drynet declaran en su publicación conjunta Organizaciones de la Sociedad Civil en las Zonas áridas - Guía práctica: "Así como los países elaboran marcos de desarrollo estratégicos nacionales para priorizar y orientar la asignación de recursos y la asistencia oficial al desarrollo, los actores de la ayuda al desarrollo están armonizando cada vez más sus programas a estos marcos. Es esencial que las zonas áridas y las cuestiones de gestión de la tierra se aborden a este nivel para elevar la prioridad política de las zonas áridas, ya sea a través del PAN o de otros marcos institucionales. Los esfuerzos para lograr esto puede ser llamados "incorporación", un proceso que implica que los problemas y las necesidades de las zonas áridas sean integrados apropiadamente en todos los procesos relacionados con la toma de decisiones, las políticas y las leyes relacionadas con el desarrollo, los marcos institucionales y de planificación".